Soluciones para que las lágrimas no arruinen nunca más tu maquillaje

Se casa tu hermana o tu mejor amiga y prevés que habrá lágrimas y pasará lo peor: se te hincharán los ojos, la nariz enrojecerá y el maquillaje acabará hecho una ruina. Si quieres evitarlo, aquí tienes la solución.

Un llanto desatado convierte tu rostro en un paisaje desolador. Los ojos se inflaman casi instantáneamente, la punta de la nariz enrojece y los labios pierden su definición. En estos casos, el maquillaje, lejos de disimular el desastre, lo amplifica: las sombras se diluyen, el color de los labios pierde intensidad y la máscara forma riachuelos que bajan por tus mejillas hasta la barbilla. Una situación de emergencia extrema que, sin embargo, tiene arreglo.

¡Dios mío, voy a llorar!

En cuanto tengas esta sensación, lleva la punta de la lengua al fondo del paladar –seguro que has visto este gesto en muchísimas películas– y verás cómo te resulta más fácil controlar el llanto. A continuación, respira a fondo para restaurar la emoción en cuanto sientas que empiezas a hacerlo de forma más rápida o entrecortada. Si conservas la calma, seguro que lo consigues.