El orgullo y los conflictos que puede generarnos

Dada su actitud continua de autoritarismo, carece de la habilidad para establecer empatía con otras personas, es incapaz de concebir a otros individuos como merecedores de respeto y considerarlos por su propia condición de humanos. Es un individuo completamente intolerante y no acepta las diferencias.

La energía de ésta persona gira sólo en un sentido, para sí mismo. El resto de las personas son asumidas como equivocadas y con poco valor desde su óptica. La única persona importante en su mundo es el mismo.

Su relación con las demás personas se basa en los abusos continuos, las muestras de enfado y las críticas constantes. Sólo desde este punto se relaciona con otros individuos. No es capaz de colocarse en los zapatos del otro ni por un instante o de preocuparse por los sentimientos que genera tras sus continuos ataques.

Son intolerantes a las críticas

Su postura rígida ante cualquier tipo de crítica les ubica en una posición bastante cuesta arriba para forjar relaciones amorosas, familiares o laborales. Se resisten abiertamente a cualquier tipo de cambio que les sea planteado y descalifican cualquier crítica.